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Iglesias y Martelly protagonizan velada inolvidable
31 de Diciembre de 2012
 

Altos de Chavón, La Romana.-Julio Iglesias, el indiscutible gran icono de la música romántica internacional, brindó un concierto sensacional en el anfiteatro de Altos de Chavón, para recaudar fondos en favor  de la Fundación Rosa Blanca, entidad presidida por la primera dama de Haití, Sophia Martelly.

La idea del concierto surgió luego de que Julio Iglesias visitara  Haití tras el devastador terremoto que destruyó el 12 de enero de 2010 gran parte del país vecino.

La velada inició a las 9:10 de la noche  con una introducción de sus músicos, haciendo acto de presencia bajo sus notas Julio, y ante los aplausos de un anfiteatro lleno a su capacidad por un público, en su mayoría pasados los cuarenta años de edad y   ataviado  con sus mejores galas, convencidos  de que se trataba más de un acto social que de un concierto sobre las duras piedras de Altos de Chavón.

El artista

La primera canción de la noche fue  “Amor, amor”,  y al concluir dijo: “Buenas noches República Dominicana y Haití. Hoy es un día sin frontera para nadie y mucho menos para los niños”. Seguido interpretó  el tema “Nathalie”.

Julio Iglesias, con su típica vestimenta de traje oscuro, se movió  poco sobre el escenario, pero mantuvo   su típica simpatía y comunicación.

Sonó “La gota fría”, luego     siguió con una de sus primeras canciones: “Un Canto a Galicia”. Despúés  “Me olvidé de vivir”,   “Manuela”, “De niña a mujer”, “El amor”, y “¡Hey!”,  recibiendo aplausos y sonrisas nostálgicas, y     es que para los clásicos el tiempo no pasa.  

La banda que le acompañó sonó  perfecta, con músicos de exquisita interpretación, complementados  con tres esculturales coristas.

A dúo con Martelly

Llegó uno de los momentos más esperados,  en el que Iglesias invitó a cantar junto a él al presidente de Haití, Michel Martelly.

“Me gustan los mundos donde no haya fronteras, y menos para los niños”, exclamó Iglesias antes de invitarlo al escenario.

 Martelly  agradeció al español su presentación, por ser a beneficio de los niños de Haití, y   dijo que  siendo él un cantante toda la vida “jamás imaginó que un día estaría al lado de  Julio Iglesias”.

Interpretaron los temas “Corazón, corazón”, y también “To all the girls I've loved before”.  Los asistentes respondieron con una ovación, sorprendidos por el gesto de Iglesias y  la buena entonación de  Martelly, cuyo nombre artístico es “Sweet Micky”.

Al final

 “Si Haití no progresa, República Dominicana no progresa”, señaló Julio Iglesias, quien continuamente emitía comentarios en favor de una mejor relación entre ambos países.

La leyenda viviente de la música romántica también interpretó “Me va, me va”, “La carretera”  y se despidió a las 10: 45  con “A mi manera”, dejando con ganas de más a un público tímido que no  pidió otra.

Entre aplausos abandonó  el escenario. Una velada especial de un cantante y dos países unidos, por los menos, para no olvidar algunas cosas injustas que suceden en el mundo.
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Puedo hablar perfectamente de Platón o de Kant
10 de Agosto de 2012
Por: Darío Prieto, El Mundo
 
Es feliz «con un vino y un trozo de pan y también, cómo no, con caviar y champán». Le ha cantado a la vida, al amor y a las gentes de España. Ha alternado con presidentes de EEUU y ha invitado a 400 parados a su concierto de León. Aquí le tienen: es Julio.

La primera parte de la conversación sucede en un carrito de golf eléctrico con el que el cantante de Hey recorre sufincaen la sierra de Marbella. Hay un escenario montado al borde de la piscina, donde ha hablado vía satélite con Finlandia, Indonesia, Filipinas, China o la India, como parte de la promoción de su recopilatorio 1, en el que vuelve a cantar sus grandes éxitos. Los mismos que atacará el domingo a pocos kilómetros de aquí, en el concierto final de su gira española.

Julio, muchas gracias por invitarme a su...
De nada. Pero oye: ¿Qué es eso que me han contado de que te casaste con mi música, flaco?

Pueeess... la verdad es que sonaron tres canciones en la boda, sí.
¿Y dónde fue?

En Villafranca del Bierzo, León.
Hombre. Me acuerdo de cuando parábamos allí esos veranos yendo para Cangas del Morrazo. Cómo pasan los años. Y no me queda mucho tiempo, Darío.

Pero, Julio, qué cosas dice...
¿Qué edad tienes?

33. Ahora que lo pregunta: ¿dónde estaba usted con mis años?
[Risas] Ah, si yo te contara...

Con más de 300 millones de discos vendidos, Julio Iglesias es el músico español de mayor éxito internacional. Un icono mundial de truhán y señor. Picarón, se hace a la entrevistadora taiwanesa diciendo que sus hijos mayores son medio asiáticos por parte de madre y que al ver la cara de la chica se acuerda de ellos.

Se le ve melancólico.
Cuando he repasado estas canciones, me he dado cuenta de que no sería capaz, en mi puñetera vida, de volver a escribirlas. Están llenas de palabras que no sé volver a
juntar. Y nada me gustaría más que mi país entendiera que he aprendido. Si te vas de tu vida sin que te digan que lo has hecho bien donde has nacido, entonces queda un poso triste, como de marginación. Eso de «Nadie es profeta en su tierra» es horrible para España.

¿Cómo fueron sus comienzos?
En el año 1963, cuando lo que se cantaba era «baby» y «muñeca», escribí La vida sigue igual, que fue la primera canción pop española, sin lugar a dudas.

¿Es usted un filósofo?
[Se ríe echando la cabeza para atrás. Luego se pone serio] Estaba en una cama muriéndome tras un accidente de tráfico y fui capaz de decir: «Siempre hay por qué vivir». Y luego eso se convirtió en un himno. Leí muchísimo cuando estuve enfermo y puedo hablar perfectamente de Platón o Kant, pero no estoy muy interesado en coger un libro para hacer una canción.

Pero su música sí que cuenta una actitud ante la vida.
Mis canciones son todas pequeñas historias. No me pongo muy retórico con lo que escribo porque nunca he sido un intelectual. Yo soy un voyeur que, al vivir en tantos lugares, he aprendido más de mirar a los ojos de las diferentes culturas.

¿Cómo se ve la crisis desde estas alturas?
España es un país vivo que está listo para una nueva explosión económica. Yo, que no vivo en España desde hace 35 años, cuando vuelvo sigo asombrándome: Tenemos carreteras estupendas, aeropuertos de sobra y un tren de alta velocidad. Un país mo-der-ni-za-dí-si-mo.

Pero con problemas serios
Lo que no es lógico es el paro, con un 25% de desempleados. Pero la mayor lástima de mi país es que, después de 15 años en que España acogía a personas del mundo entero, hoy se ha convertido en un lugar donde chicos de 25 a 30 años necesitan salir. Gentes que han costado mucho al Estado español y que se van a una edad en la que se enamoran, de una persona o de una tierra, y se quedan allí para siempre. Seres humanos muy preparados que perdemos. Es absurdo.

¿Culpa de los políticos?
En general, y con excepciones, la clase política española no ha tenido la universalidad necesaria. No ha pisado otras tierras y en vez de ser tecnócrata, ha sido populista. España ha sido un país de corto plazo, menos en los grandes poetas y los grandes artistas.

¿Qué hace usted por su país?
Para que se entere la gente: yo pago mis impuestos directos en España. Aunque no soy residente aquí, el 25% de lo que cobro en cualquier lugar del mundo, ya sea por conciertos o por derechos de autor, lo tributo en mi país.

¿La tan hispánica envidia?
España es como es y no hay que juzgarla por esas pasiones que tiene ni tomarse las cosas de forma personal. Como el taxista me habló mal, París es feo... No. Cuando sales, notas el cariño que despertamos. Los que menos quieren a los españoles somos los propios españoles.

Como ex futbolista, ¿cómo ve la selección?
Me da mucha alegría cuando veo jugar a Xavi Hernández con Xabi Alonso, Casillas, Ramos, Piqué... Y me digo: ¿Cómo es posible que, sabiendo que juntos ganamos tanto, no sigamos juntos? España es un país multicultural, y está más que aceptado, pero unidos somos mucho más válidos. Nunca entendí eso. Y más desde que vivo en un país, que se llama justamente Estados Unidos y que se une de una forma impresionante cuando tiene que juntarse.

El crisol de culturas, que dicen.
Nosotros somos iguales. Somos judíos, árabes, celtas, fenicios... Pero lo de dividir... No, no y no. Eso es una mentira. Y en España vamos a tener problemas políticos en ese sentido. Por eso este deporte español tan brillante que tenemos ahora debería ser un ejemplo de lo que tiene que ser la economía y la vida social.
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